GRAZALEMA, DESPEDIDA DE SOLTERA

Loca

La loca, que me llama Enrique, mete los pies en el agua helada

Su piel toda vida y poro en diciembre dichoso

El trío que juega a desplazarse en el tablero celebra la boda de una de ellos

Uno protesta, Fernando rie y la loca se baña bajo el molino

 

Mueven las fichas, entra otro, sale una, Fernando ríe

Enrique grita, su piel aun más blanca, aun más poro, aun más vida

Lucía empina el codo para entrar en calor

Mueven las fichas, Fernando entra

Él no grita, es que es de Burgos

Lucia bebe

Los otros siguen en el agua helada

 

Enrique me da su regalo, aun sonrío que no río querido…cuando recuerdo

Una ficha se va a roncar a su cuarto

Fernando y Lucía hablan

Hablan hablan hablan y se elevan

Como siempre

EL AMOR

En las horas de la siesta una pareja hace el amor empezando en el sofá. Ella apoya la cabeza en su vientre, dice quería dormir pero miente, juega a provocar, él se agita disimulando la tensión que emerge. Ella se mueve incomoda, girando la cabeza sobre el vientre de él, torturándole. La mano del hombre empieza a acariciar lentamente, se desborda carne por la sisa del vestido de verano presionada por el sujetador y él la encuentra deliciosa, tan blanca…acaricia sensual pero discreto sin mostrar aún sus cartas. Mira  la piel y el encaje y sigue luchando por controlar su cuerpo. Ella ya sabe lo que van a hacer, él se escapa al baño, no es buena idea, ya han pasado por mucho y no deben volver a tocarse. Pero ella ya sabe lo que van a hacer. Solo lo mira y le busca la boca. Él muerde, me muerde, salta el límite, ella mira y besa y se deja morder. Ella busca algo, observa fría buscando algo mientras él le arranca los corchetes . Busca en su sexo y no encuentra calor, busca en su piel y los poros no se han abierto, busca en su corazón y no encuentra ese amor inmenso….¿dónde estará? ¿Acaso se quedó en las cajas de la mudanza?  Su alma lo busca debajo del sofá, abre las hojas de las macetas y mira en la tierra seca, recorre los libros, abre los muslos, van la cama y de paso mira entre sus bolsos. Ve su barriga que tanto amaba, descubre con nuevos ojos el egoismo de su sexo de emergencia autocomplaciente. No puede ya explotar al contacto de su piel, no puede ya olvidarse de si misma y su placer por disfrutar del suyo. Ya no desea fundirse con él. ¿Será que cambié la almohada? ¿Será que la vida avanzó inevitable? Se ve que los dias se lo llevaron poco a poco y reinó el silencio. Y solo resta un amor suave, maternal, armonioso y las ganas de que te vayas a casa porque esta cama  y mi amor inmenso ya no es tuyo.

El bosque y Annie

Erase una vez una niña llamada Annie.

 

Annie a secas, que quiere decir que era una Annie sin apellido. Era una niña de boca pelirroja y pelo grande…o quizás era al revés. Le gustaba pasear y soñar, a veces cabeza arriba, otras cabeza abajo…

 

Un día, la niña Annie se encontró un bosque. Era un bosque muy muy especial. La miraba al final del camino que llevaba a la ciudad, invitándola a entrar. Annie no estaba segura de si debía ir pero le apetecía mucho adentrarse y curiosear. El bosque la seducía con flores de palabras picantes. La tentaba, porque la miraba y la veía y ella le gustaba verse vista. Porque ¿sabéis qué? el bosque hacía mucho tiempo que quería conocer a la niña.

 

Entrar allí estaba prohibido, lo ponían expresamente todos los carteles del camino. PROPIEDAD PRIVADA, no pasar. Annie tenía miedo de hacer algo que estaba mal, ella era la niña más buena de su clase y si se saltaba las normas tendría que confesarse con el padre Tomás y decir algo más que padreconfiesoquehementido y he desobedecido a mi madre…vamos lo que se decía siempre….jajaja seria muy divertido decirle…Padre…he explorado el bosque prohibido… y…me ha gustado.

 

Dio un primer paso y pisó la hierba. Se quito los calcetines y sintió el fresco en los pies. Dio otro paso y aceptó una flor picante que el bosque le ofrecía. Estaba rica, le cabía muy bien en su boca pelirroja. Debajo de un arbol se quitó la rebeca. Esta vez rió con ganas cuando los poros se le pusieron de gallina. Se sentía excitada y divertida.

 

Mirando un tronco se dio cuenta que bosque estaba lleno de orugas peluditas. Las había por todos lados, una manta infinita de pelitos juguetones que hacían cosquillas. Empezaron a treparle por las piernas haciéndole reír, miraba su vestido que parecía moverse solo  con un ejercito de patitas recorriendo su cuerpo. Annie no podía aguantar la risa, las muy tontas buscaban sitio por sus huecos y hacían cricricri intentando entrar en ella. Aquello era insoportable, si no paraban la niña se iba a hacer pipí de risa. Bueno, quizás esa era la mejor idea, así se caerían y dejarían de hacerle cosquillas. Se quitó el vestido y las braguitas para verlo mejor y abriendo mucho las piernas, con ganas, con risa y travesura, lanzó un chorro a propulsión. Las peluditas caían arrastradas. Cayeron al vacio dentro de esa corriente calentita y rebotaron en el suelo, aturdidas y a la vez contagiadas por las risas de Annie.

 

-lo siento chicas jajaja, no he podido aguantarme. – les decía mientras pensaba en el gustito que había sentido.

 

Saltó sobre un pie y luego otro y luego hizo el pinopuente para terminar de secarse. No podía ser más divertido todo lo que pasaba en el bosque. Estaba sucia y empezaba a sentir hambre. Se acordó que mama tenía el puchero en la lumbre y que a ella le encantaba ver como las verduras bailaban con las burbujas. El hambre se volvió voraz y ya no podía con las prisas de ponerse el vestido. -quizás haya hecho también croquetas…-

 

Sin atarse los cordones ni quitarse la sonrisa salió corriendo sin mirar atrás. Annie, la del pelo grande, la de la boca pelirroja, volvió casa a las faldas de su madre llevando, sin darse cuenta, una oruguita peluda escondida en su ombligo, donde se había salvado de la riada.

A PRIMERA HORA

En la hora blanca, sobre las arenas de Huelva la vida se desliza.
No cierres tus oidos y ábrelos al mar y a la palabra.
La mujer que despotrica del marido a la amiga
Las parejas de barrigas inmensas que se cojen de la mano y hablan de la niña
Los maridos que colocan sombrillas sin fin y sueltan chistes sin fin
Gente que rie
Carnes inmensas y alegres ausentes de vergüenza
Rozan los muslos en un abrir y cerrar de bocas
Y me siento feliz en esta marcha humana
Mis muslos se unen al movimiento
Y ya que no hablo
Les escucho

LA CASA

Conoció la casa mis primeras ilusiones
Llegaron con mis muebles profesionales oliendo a nuevo e impostura
Por su puerta entró ay..hace ya tanto, mi único amor de proyecto aprobado.
Germinaron semillas y rió mi felicidad
Y en sus rincones también está mi sangre y mis lágrimas por las que no crecieron.

A pesar de todo no faltaron risas en esta casa, sería de mala educación en la familia. Hubo cosquillas y pies pequeñitos y pechos y llantos y noches desesperadas.
También lágrimas al final del día, para que vamos a mentir y mucho miedo y la casa comentaba con las paredes que ya se le ve más fuertecita a la pobre. Con los años crecimos todas y seguí riendo. Y en noches afortunadas volvió el amor y el placer a escandalizar a las vecinas.

Ahora me voy y te quedas con mis años
Aprendí a no mirar atrás, tengo un cielo esperándome.
No, no me muero, tontita, me voy a una terraza.
Llena de colores de mi madre y de sueños cumplidos.

ARCOIRIS EN BOLONIA

Había dolor

Había frustración

Había una niña enfada porque no la quieren

Él no es

Pero da igual

Quiero que me quiera el inglés, como siempre.

 

Que me quiera, que me quieran

No me quiere

Otra vez otra vez

Que me quiera, que me quieran

 

Había dolor y soledad mientras iba al trabajo entre las vacas de Bolonia

Había verde, había mar

Y un arco iris que increíblemente surgió justo cuando Maria Callas empezaba Casta Diva

 

Me rio…

Todo brilla

Arco iris vacas verde mar

Había belleza

Imposible no ser feliz

Con dos palabras

Con dos palabras se acaba lo que era todo

Con dos palabras sin grito

Donde ya no cabe el sueño

Ni la esperanza

 

Esta mañana abrí los ojos y ya no había más tú

Puse el café, me bajé las bragas, oriné despacio

Y no estabas en el olor ni en el alivio

Besé a mis hijas y guisé

Y no había más nada tuyo en la rutina ni en la prisa

 

La infección molecular que me contagiaste

Qué alteró todo mi cuerpo, mis manos mi piel mi sexo

Qué tenía síntomas tan raros como la felicidad y el corazón abierto

Ya pasó

 

La sudé y la fiebre bajó

Los poros volvieron a cerrarse

La temperatura ya vuelve a ser de 35

He perdido medio grado en el proceso

Eres idiota

Conclusión

Eres idiota

Idiotaaa

Eres

E r e s

IDIOTA

Vaya Estafa

Lo que yo quiero hoy es reirme de tu barriga

Enfadarme contigo

Despotricar de ti a una amiga

Comprarte botellines en el super

Acordarme de tu café favorito

Mimarte

Saber que te burlarás de mis ronquidos al final de la noche

 

Lo que yo quiero no es ser tu amante

No es no tenerte

No es renunciar a ti deseándote lo mejor.

Lo que yo quiero es vivir contigo joder

Envejecer contigo

Reir contigo

Morir contigo

 

Desearte y no tenerte

Me tiene rota por dentro

Quisiera saber levantar los famosos muros

Que a mi edad protegieran mi corazón de esta plaga de miedo

Pero te quise

Te quiero

Y no sales de mi facilmente

CAMILLA

Cuatro mujeres en un sofá

Buscan equilibrios de culos y cuerpos tumbados

Una madre

Tres hijas

Muchos tirones a la falda camilla

 

Miran una peli tonta

Es que la casa rie si la madre rie

Ella corazón y vara de medir del hogar

 

Viene la merienda, la pide, la exige

La bandeja, el pañito, las tacitas, las cucharitas

El bizcochito

Empujones en el sillón, encajes varios

Hermana déjame que apoye la cabeza

en este sofa de flores que nos ve crecer

 

Debajo de la camilla hay cambio de canal

Se buscan equilibrios de egos y libertad

Calla,

no digas

no pidas

no rompas el equilibrio de la camilla

 

Haz feliz, se buena y complace

Y no estallará la tormenta

 

Aprende que serás feliz si haces feliz

Los demás corazón y vara de medir de tu vida

LA MUERTE DEL GUERRERO NEGRO

 

La barca se mece como una cuna. Sería dulce si no fuera porque solo estamos la muerte, el mar y yo.

Junto a mi flotan las vidas de los que compartieron mi apuesta por sobrevivir. Mi mano aun se aferra a las tablas de la barca pero estoy solo y voy a morir.

Solo soy un chiquillo que aun no ha ido a ninguna parte pero acabo de cruzar el mundo para vivir o morir. Las estrellas observan la escena indiferentes. Los siglos no se inmutan por mi lucha.

Estoy solo y debo morir porque nunca habrá suficiente para todos. Yo te lloraré un segundo viendo twitter en el baño mientras otros se encargan de las alambradas. Es fácil disimular que soy yo el que te pega la patada para hundirte en el agua.

Morirás solo y luchando analfabeto en un mar desconocido. Pero te grito una cosa Mohamad, no habrá por repetida una hazaña como la tuya. Fuiste guerrero orgulloso en la lucha por la vida.

Cruzaste desiertos y penurias y subiste a esa barca inconsciente a cruzar el mar inmenso, negro, frío y cruel. Tú que no sabes nadar lanzado a la ruta sin saber donde vas.

Que llore el cielo inmenso por tu muerte y acune el ondulante mar tu joven cuerpo de guerrero. Que muere el más digno, el más hermoso. Le doy un beso a tu negra frente que se hunde en la nada.